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Masajes en el embarazo: beneficios y precauciones

Masajes en el embarazo: beneficios y precauciones

El cuerpo de la mujer padece numerosos cambios durante el embarazo y no todos son agradables. El 71% de las embarazadas sufre dolor lumbar (provocado por la inflamación del nervio ciático) y dolor pélvico.

Después de superar el primer trimestre de gestación, las mujeres embarazadas pueden recurrir a los masajes. Consiste en un tratamiento para relajarse y aliviar tensiones pero, también, en un método eficaz de mitigar el dolor y los efectos de algunas de las dolencias más comunes de la gestación.

Beneficios del masaje en el embarazo

Ayuda a relajarse.

Ayuda a dormir bien.

Ayuda a sentirse mejor.

Estimula el sistema glandular, para estabilizar las hormonas.

Puede ayudar a disminuir la ansiedad que sufren algunas embarazadas.

Ayuda a energizar el cuerpo al reducir el estrés hormonal.

El masajista es capaz de aliviar muchas dolencias de las mujeres durante el embarazo

Tipos de masajes durante el embarazo

La mujer embarazada puede recibir distintos tipos de masajes en función de sus necesidades terapéuticas o de relajación. Estos son los tratamientos más comunes por los que pueden optar las gestantes:

Masaje terapéutico: este tipo de tratamiento está orientado al alivio de algunos de los dolores más frecuentes, como los provocados por contracturas musculares o por la ciática. Esta afección es muy común en la gestación, consecuencia de la inflamación del nervio ciático; produce un dolor intenso en la zona lumbar, que se puede extender al resto de la pierna. El masaje en las zonas afectadas alivia el dolor y ayuda a reducir la tensión muscular.

Masaje circulatorio: se puede realizar desde el cuarto mes de embarazo para activar la circulación de la mujer embarazada y prevenir, de ese modo, problemas relacionados con la retención de líquidos. El masajista incidirá, sobre todo, en las extremidades, especialmente en las inferiores (piernas) que es donde existe mayor riesgo de hinchazón y pesadez por las alteraciones circulatorias que se producen durante el embarazo.

Masaje relajante: el estrés o ansiedad que afecta a muchas mujeres durante la gestación puede eliminarse o, al menos, disminuirse con un certero masaje que ayude a relajar el cuerpo y la mente de la futura madre; en especial cuando se disfruta en un ambiente tranquilo y acogedor. La mujer puede recibir bien un masaje corporal genérico (que incluya distintas zonas) o bien una manipulación en alguna parte específica del cuerpo, como la cabeza o los pies.

Drenaje linfático en embarazadas: esta técnica de masaje está indicada para las mujeres embarazadas que padecen un exceso de retención de líquidos durante la gestación. Los especialistas lo recomiendan en las últimas fases del embarazo, cuando los síntomas de hinchazón que se producen, en especial, en los pies y los tobillos resultan muy incómodos para la gestante e incluso impiden mantener la actividad habitual diaria.

Precauciones para las futuras madres

Consultar con el ginecólogo la conveniencia de recibir un masaje. Él mejor que nadie puede valorar las circunstancias específicas de la mujer y determinar si existe algún riesgo.

Recurrir siempre a un especialista acreditado y a un centro en el que se cumplan las medidas de seguridad e higiene necesarias para este tipo de tratamientos

Esperar al segundo trimestre del embarazo para recibir los primeros masajes. Se trata de una medida de prevención para evitar los riesgos que se asocian a la primera etapa más delicada de la gestación.

Preguntar al especialista sobre correcciones posturales, hábitos saludables y técnicas de relajación que pueda realizar la mujer en el hogar.

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